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Los profesores de la asignatura de Información en Radio recurren con frecuencia al experimento de Orson Welles, La guerra de los mundos, para hacer entender a sus alumnos cómo el tratamiento mediático de cualquier hecho o noticia puede influir en su percepción por parte del ciudadano. Dicha retransmisión radiofónica, que tuvo lugar un 30 de octubre de 1938, está considerada como precursora de las actuales “fake news”, que afloran con facilidad en una época de histeria social como la que atravesamos. El episodio es famoso por demostrar el poder de los medios de comunicación, ya que sembró el pánico entre su audiencia y millones de estadounidenses creyeron en una invasión extraterrestre.

Casi un siglo después, y en plena pandemia mundial, el paradigma comunicacional ha experimentado grandes cambios dejando atrás los formatos convencionales. El 2020 ha sido el año del “boom” de las comunicaciones a través de una pantalla. Aplicaciones como Zoom, Hangouts o Skype han recogido los mejores datos de su historia “gracias” a un virus que ha mantenido a gran parte de la población confinada en sus casas. El debate familiar del 31 de diciembre ya no se centra en si ver las uvas con Anne Igartiburu y Ramonchu o con Cristina Pedroche. Ibai Llanos, una de las caras más reconocidas entre los streamers, consiguió una audiencia de 500.000 personas en su retransmisión de las uvas “online“.

Mientras tanto, la Cadena SER y la COPE apostaron por comenzar el año reivindicando el poder de la radio. Ambas quieren que 2021 las ratifique como las radios líderes en información y entretenimiento después del parón del ejercicio 2020. Según los últimos datos publicados por la consultora i2P, los ingresos publicitarios del sector descendieron el 22,7% durante el pasado año. Televisión, radio y prensa experimentaron la peor caída en décadas con una reducción de sus ingresos de 900 millones de euros.

Sin embargo, como consecuencia del ‘empacho digital’ que padecemos, en parte debido al teletrabajo, el podcast se ha convertido en uno de los contenidos más consumidos en infinidad de plataformas coincidiendo con la irrupción de la pandemia. Si aún no estás familiarizado con el término, se trata de unos episodios que funcionan como si fueran programas de radio y que pueden tocar prácticamente cualquier tema y gran cantidad de apps, ya apuestan por este formato. Spotify ha sido una de las últimas en subirse a este carro, pero, aún así, en unos pocos meses ha pasado a contar con un gran catálogo de creadores de renombre. Es decir, la amplia oferta de contenido actual nos permite escuchar sólo lo que nos interesa sin pausa, sin horarios, cuándo y dónde nosotros queramos…

La radio tradicional lo tiene difícil para competir contra esta nueva realidad, ¿Qué estrategia seguirán las grandes emisoras para volver a enganchar a la audiencia?

 

 

Ejecutiva de Cuentas