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Es posible que si piensas en “contenido viral” te venga a la cabeza la imagen de un huevo. Un huevo bien redondito, como hecho con cariño y sin ningún tipo de imperfección. Sí, te hablo de Eugene, el huevo que sembró incertidumbre e interrogantes en medio planeta y destronó a Kyle Jenner en Instagram.

 

Eugene apareció de la nada, sin gallina que lo precediese, en la cuenta llamada “world_record_egg”, pero con una misión clarísima, unir a los usuarios de Instagram para superar el récord de la Kardashian.

“Let’s set a world record together and get the most liked post on Instagram. Beating the current world record held by Kylie Jenner (18 million)! We got this 🙌

 

 

Atentos, Eugene consiguió batir el récord del mundo de “Me gustas” de Instagram llamando a la guerra contra Kyle Jenner. Parémonos en este punto. ¿Os imagináis que pasase algo así con un árbol llamando a la acción a la guerra instagramer contra la deforestación de bosques? ¿o una ballena pidiendo me gustas para detener la fabricación excesiva de plástico? Jaj. No. El mundo de las redes sociales no funciona así, lamentablemente. Pero sigamos.

 

Elegir este mensaje ha sido algo tremendamente acertado por parte de los creadores de la campaña. Conocen perfectamente a su público y saben cual es la carne que a un instagramer le apetece morder. Fueron a por uno de los sentimientos más primitivos del ser humano digital, la perfectamente nutrida envidia al influencer. “Este huevo es mi chico, te vas a enterar Kyle”.

 

Y así fue, lo consiguió. En dos días tenía al mundo instagrammer a sus pies. Pero como era de esperar, uno no queda impune ante una fama tan repentina. Tras alzarse con el trono, Eugene comenzó a mostrar ciertas debilidades, algunas ligeras imperfecciones que perfectamente podrían estar causadas por tantos dedos generando corazones en su centro. Debe de ser muy duro soportar tanta presión y tantas expectativas puestas en ti en tan pocos días, y más siendo un huevo. Lo raro es que no se rompiese de repente.

Y tras varios días después del salto a la fama más brillante, lujosa y fantasiosa, Eugene comenzó a desquebrajarse. Al principio tímidamente, como queriendo ocultar su debilidad mostrándonos solo su perfil bueno. Pero llegó un momento dónde era evidente que estaba realmente fastidiado. Y empezó a perder fuelle.  “¿Quién va a confiar en un huevo roto para hacer la guerra contra las influencers? Está claro que éste no nos sirve”. Y Eugene perdió a 45 millones de seguidores. Así, de un momento a otro. Pasó de ser la superestrella más exitosa de toda la historia de los huevos, a ser un huevo roto y despreciado, y todo por sus imperfecciones.

 

Sé que estáis a punto de llorar, y no es para menos. La historia de este maldito huevo es terrible. Pero lo mejor viene ahora.

 

El muy valiente, se armó con toda su proteína, avisó a todos sus colegas para que estuviesen atentos a la tele, caminó pese a sus visibles grietas, y ¡bang! Se plantó en la SuperBowl. Sí, en la SuperBowl.

Pero no os creáis que se recompuso de repente cuando entró en escena. No. Eugene explotó, se rompió por completo delante de todo Estados Unidos, rodeado de Tyrion Lannister, Morgan Freeman y otras estrellas de la televisión. Y sí, ya sé que es lo que estáis pensando. “Venga ya! ¡Tanta historia para esto! Sara, me debes 2 minutos valiosísimos de mi vida”.

Pero amigos, ese era exactamente el objetivo que Eugene tenía desde el principio: Visibilizar como las redes sociales ponen en peligro nuestra salud mental.

Primero, consiguió evidenciar la locura que existe con las redes sociales cuando más de 57 millones de personas se unieron a la lucha contra Kyle Jenner. Algo que como dije anteriormente, no habría conseguido con un “Vamos a batir un récord mundial juntos y obtener la publicación que más me ha gustado en Instagram. ¡Todos por la salud mental!”.

 

Y después, evidenció la inmediatez a la que nos estamos acostumbrando, una demanda muy exigente que acabará por volvernos locos si no sabemos controlarnos. Ver cómo Eugene pierde seguidores por no cumplir con las expectativas y ansias de sus seguidores fue devastador, ¿verdad?

 

En el vídeo emitido por Hulu TV, dónde Eugene finalmente se rompe, insta a las personas que se sienten como él a pedir ayuda, a hablar con alguien que pueda ayudarles, algo que para quién sufre de ansiedad o depresión es tremendamente difícil.

La gallina de esta maravillosa campaña fue Chris Godfrey, creativo de la agencia The PartnerShip, quién quiso utilizar el tremendo potencial de las redes sociales para hacer el bien. Para construir un mundo mejor. Y a nosotros nos faltan manos para aplaudirle.

 

Seguramente a los jueces de los festivales, también.

Supervisora de cuentas