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Hace ya varios años que Instagram se coronó como la app de los filtros, las fotografías editadas y el postureo: la tendencia ha estado muy marcada por mostrar estilos de vida de ensueño y cuerpos perfectos. Sin embargo, estas condiciones de vida insostenibles (para la mayoría) no tardaron en pasarle factura a sus usuarios, según la Real Sociedad Británica de Salud Pública, que clasificó a la red social como la peor para la salud mental de los usuarios.

El daño ha recaído de igual forma, sobre los mismos influencers que compartían con sus seguidores esas vidas idílicas alejadas de la realidad. Mantener una imagen de perfección constante ha tenido consecuencias alarmantes para esta industria basada en likes y comentarios, donde si no alcanzas los objetivos “pierdes valor” socialmente.

Es por ello que recientemente ha crecido el número de líderes de opinión que se han proclamado en contra del uso excesivo de filtros, apps para moldear los cuerpos y la batalla por mantener la perfección que proyectan a sus followers. Es así como surge el movimiento denominado “body positive”, que tiene como finalidad promover la auto aceptación del cuerpo, así como fomentar el amor propio y la autoestima entre los usuarios de la famosa red.

Con el boom que ha tenido el mundo fitness y los estilos de vida saludables que hemos visto en los últimos años, la lucha por mantenerse a la altura de los estándares de belleza actuales es muy dura y poco sostenible a largo plazo. Julie Leadbetter, ex campeona del World Beauty Fitness and Fashion Bikini Pro Card, ha hecho en repetidas ocasiones declaraciones sobre la vida que solía llevar cuando competía y los efectos negativos que tuvo tanto en su salud mental como física: “Siempre estaba pensando en mi siguiente comida, en la forma de seguir bajando de peso y pasaba hambre”.

Así como ella, se han sumado al movimiento una infinidad de figuras públicas que decidieron dar un giro a sus vidas (y a sus cuentas) y confesar la verdadera historia detrás de las fotografías perfectas de Instagram, haciendo hincapié en cómo una buena postura, una iluminación correcta e incluso un par de leggings favorecedores pueden hacer magia y fabricar un escenario diferente.

Estas cuentas están ganando cada día más adeptos porque evidencian una realidad que se conoce en la industria del Marketing desde hace ya varios años: los estándares de belleza impuestos son totalmente inalcanzables e imposibles de mantener, y cada vez son más quienes están demandando una comunicación más aterrizada por parte de las marcas.

Las reacciones alrededor del body positive hablan por sí solas, el movimiento está generando un impacto considerable que está cambiando la filosofía de vida y forma de pensar de muchas personas, y está reescribiendo las directrices de comunicación hasta ahora empleadas por las marcas.

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