¡¡¡VAMOS RAFA!!!

Cuando algunos ya veían cerca el declinar de uno de los mejores deportistas españoles de la historia, Rafa Nadal ha vuelto. Y lo ha hecho de forma incuestionable: levantando por décima vez el trofeo Roland Garros. Con la contundencia que sólo pueden permitirse los más grandes.

El deportista que mejor representa los valores del esfuerzo y el sacrificio a la hora de conseguir grandes objetivos sigue dándonos tardes de gloria. En un país como el nuestro, donde el éxito tanto se cuestiona, Rafa Nadal ha logrado el más difícil todavía: ser admirado y respetado por todo el  mundo. Es posible que algunos estén esperando el más mínimo signo de debilidad para pasarle factura, pero de momento no encuentran el resquicio por el que colar sus aguijones.

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Rafa Nadal, además de ganar diez veces el Roland Garros, tiene el mérito de haber derrotado a los campeones de uno de los deportes españoles por excelencia: poner bajo sospecha a los “triunfadores” en cualquier actividad, ya sea empresarial, deportiva, científica o artística. Algunos, como Amancio Ortega, tienen que defenderse por donar treinta millones de euros a la sanidad española, con el “dudoso” fin de colaborar en la lucha contra el cáncer.

Por lo tanto, Nadal se ha convertido en el mejor embajador de cualquier marca. En la personalidad más querida y apreciada de las empresas punteras, como es el caso de Telefónica o, para ser más exactos, de Movistar Telefónica. Rafa – ni siquiera es necesario ponerle el apellido para saber a quién nos referimos – representa como nadie los valores del esfuerzo, la constancia y el afán de superación. En definitiva, los valores con los que se identifica también  la compañía de telecomunicaciones que preside José María Álvarez Pallete.

Además, le adornan otras características que merecen tenerse también en cuenta. Cada vez que gana un trofeo – y lleva ya unos cuantos – Rafa se muestra generoso con el adversario. Y también agradece el trabajo de la gente que le rodea, como dejó patente en París pidiendo a su tío Toni que le acompañara en el podio.  Considera, por otra parte, que sin sufrimiento no hay felicidad posible y que se puede disfrutar trabajando duro y luchando sin desmayo para intentar ser el mejor.

La fuerza mental de Rafa Nadal, el orgullo de sentirse español, la humildad con la que habla, el cariño con el que trata a quien le  pide una foto… Son muchas razones para hacer de Nadal una apuesta segura.  De ahí que sea para muchos de nosotros un espejo en el que mirarse, y para Movistar, su patrocinador, uno de sus grandes embajadores.

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