Recuperar la credibilidad y la confianza

Aunque pueda resultar paradójico – a la vista de la caída de las ventas de los periódicos de papel -,  los lectores siguen confiando más en los medios tradicionales que en los nuevos soportes informativos que se han introducido en el mercado a través de Internet. Se venden menos periódicos, pero gozan – algo es algo – de  mayor credibilidad que la competencia online. El ciudadano, cuando duda de la veracidad de una información; cuando se plantea la disyuntiva de si una noticia es cierta o se trata de un bulo, busca en ellos esa confirmación o desmentido que los saque de la incertidumbre.

El rigor y la credibilidad son las dos principales palancas para detener esa pérdida de lectores, para recuperar la confianza y para sacar de la crisis en la que se encuentran a algunas de las principales cabeceras de la prensa española, ninguna de las cuales consigue ya superar el listón de los cien mil ejemplares vendidos. Mientras tanto, asistimos a una transición digital imparable, cuyo alcance sigue siendo impredecible, y también a la consolidación de unas redes sociales – Twitter, Facebook o Instagram – que generan millones de noticias. En ellas se descarga cada hora más volumen de información – eso sí, sin valorar, contrastar o seleccionar –  que en todos los medios tradicionales juntos.periódicos-quisco

Son múltiples las razones por las que el ciudadano español se acerca cada vez menos por los kioscos de prensa, pero una de ellas – quizás la más importante – tiene que ver con la comodidad que ofrece Internet de acceder a la información sin salir de casa, allí donde te encuentres, siempre que dispongas de un ordenador o de un teléfono móvil.

En una de las entrevistas concedidas en el mes de junio por el periodista americano Bob Woodward – compañero de Carl Bernstein en la investigación del “Watergate” -, durante una reciente estancia en España, se quejaba del daño que están ocasionando las prisas a la profesión. “Internet – afirmaba el prestigioso y veterano reportero – está infectando el periodismo. Hoy todo se basa en la velocidad… La gente exige inmediatamente conclusiones, opiniones, saber lo que va a pasar”. Otra cosa interesante que dijo Bob Woodward – y que deberíamos tener muy en cuenta quienes nos dedicamos a la comunicación – es que “los periodistas no escuchamos”. Y no escuchamos, precisamente, por culpa de las prisas.

Por lo tanto, sería bueno elaborar con un poco más de calma y de sosiego la información. Lanzar mensajes sin confirmar, como ocurre con tanta frecuencia ahora, para presumir de haber sido los primeros en dar la noticia no tiene ningún mérito.

El mérito lo tiene quien ofrece esa información mucho más completa y detallada, con datos bien contrastados y analizados. Además, de esta forma se evita que la realidad te amargue la fiesta con rectificaciones y desmentidos.

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