Indie PR + digital | ‘Y el Oscar al personaje de ficción que mejor comunica es para…‘
2294
post-template-default,single,single-post,postid-2294,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-theme-ver-11.1,qode-theme-bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-5.1.1,vc_responsive

‘Y el Oscar al personaje de ficción que mejor comunica es para…‘

‘Y el Oscar al personaje de ficción que mejor comunica es para…‘

En la redacción de Indie hemos decidido que ya era hora de reivindicar a los personajes del cine contemporáneo que, aun siendo irreales, han sido capaces de traspasar la gran pantalla a través de sus dotes lingüísticas y su poder de comunicación. La realidad es que la lista de candidatos podría ser interminable y hemos tenido que quedarnos con una muestra muy escasa, por lo que esperamos no herir sensibilidades.

Antes de entrar en materia, es importante no caer en el error de confundir la interpretación del actor con el carisma en sí del personaje. Es decir, probablemente Brad Pitt merecía el premio de la Academia por su papel de Mickey O´Neil, el gitano irlandés de ‘Snatch. Cerdos y Diamantes’. Sin embargo a Mickey, comunicar, lo que se dice comunicar… No se le daba precisamente bien.

Dicho esto, vamos ahora con los nominados en la categoría de ‘Personajes de ficción que mejor nos han sabido comunicar’:

Frank T.J. Mackey, Tom Cruise en Magnolia. Para muchos, Cruise consiguió la mejor actuación de su carrera con este llamativo personaje. En Magnolia, el actor interpreta a un coach engreído que defiende un discurso machista y misógino difícilmente sostenible con argumentos lógicos. Más allá del evidente mérito interpretativo de Tom Cruise, el personaje se desenvuelve como pez en el agua ante un auditorio repleto que termina rendido a sus pies. A pesar de contar con un speach arriesgado y difícilmente sostenible, Frank consigue meterse al público en el bolsillo gracias a su seguridad y a su actitud arrolladora.

El coronel Hans Landa, Christoph Waltz en Malditos Bastardos. Un buen comunicador debe disponer de varias herramientas en su particular navaja suiza. No basta sólo con ser un gran orador, tener una perfecta dicción o llevar a cabo una correcta expresión gestual, sino que además debe de hacer un uso majestuoso de la pragmática y los recursos literarios. En lo que a comunicación se refiere, el orden de los factores sí altera el producto y la forma tienen tanta importancia como el fondo. Es el caso del increíble discurso del Coronel Hans Landa en Malditos Bastardos, aunque probablemente gran parte del mérito recaiga sobre Quentin Tarantino, el verdadero autor de estas palabras. De hecho, ya nos ha demostrado muchas veces que sus personajes pueden convertirse en auténticos genios discursivos.

Don Vito Corleone, Robert De Niro en El Padrino. Pocos personajes en la historia del cine han transmitido tanto respeto como el mafioso Vito Corleone. Un claro ejemplo de que “no por hablar más alto se dicen las cosas más claras”; este italo-americano ha sido capaz de helar la sangre a millones de espectadores usando como únicas armas comunicativas el susurro de su voz ronca y unas suaves caricias a un gato doméstico.

Nina Sayers, Natalie Portman en ‘Cisne Negro’. Cabe recordar que para transmitir o comunicar de manera correcta no podemos ceñirnos a una mera cuestión de habla. Más allá del convincente y bien elaborado discurso del que pueden presumir muchos oradores, existe todo un mundo olvidado que no es incompatible con el mutismo y que reside precisamente en la comunicación no verbal.

Hannibal Lecter, Anthony Hopkins en ‘El silencio de los corderos’. 

Entrarían también dentro del concepto de comunicación no verbal las onomatopeyas y otros recursos expresivos difícilmente definibles como es el famoso sonido que usa el doctor Lecter para intimidar a una joven policía que intenta descifrar sus mensajes. Saber comunicar no sólo depende de que nuestro mensaje llegue al interlocutor, sino también de cómo éste lo recibe. No es lo mismo decir que sugerir; la manera en la que hablamos, la intención y la forma nos ayudan a proyectar no sólo conceptos, sino sensaciones y sentimientos en los demás. Por ello, dominar técnicas como el subtexto, las segundas intenciones o las indirectas pueden ayudar mucho en determinadas situaciones.

Hecho el repaso de los nominados, sólo toca decidir. And the Oscar goes to…