Indie PR + digital | Ocho lecciones en redes sociales que podemos aprender del caso ‘Gowex’
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Ocho lecciones en redes sociales que podemos aprender del caso ‘Gowex’

Ocho lecciones en redes sociales que podemos aprender del caso ‘Gowex’

La imagen y la reputación creada a lo largo de años y años de esfuerzo y trabajo se puede venir al traste en apenas una semana. Justo el mismo tiempo en que puede aparecer una misteriosa firma de análisis, pongamos Gotham City Research, emitir un devastador informe sobre las finanzas falsas de una empresa cualquiera, digamos Gowex, y que acaban con la dimisión del presidente de la compañía y un concurso voluntario de acreedores.

Resulta que Gowex habría falseado las cuentas de –al menos- los últimos cuatro años para fingir más ingresos de los que realmente tenían. Para ello, Jenaro García (CEO de Gowex) movía dinero de unas cuentas a otras, simulando que otras sociedades de su propiedad hacían compras a Gowex que nunca llegaban a existir. Dilucidar la responsabilidad o no de quienquiera que esté implicado en esto es responsabilidad de la justicia. Pero lo que sí está en nuestra mano es valorar cómo obraron en términos de comunicación e imagen y, más en concreto, su popular presidente.

Sin embargo, lo más destacado es cómo Gotham llegó a descubrir el fraude de Gowex. Resulta que esta empresa revisó los perfiles sociales de Jenaro García y vio en ellos numerosas contradicciones con la realidad: desde presupuestos y cifras de negocio que bailaban según se tratara de Twitter o Facebook hasta oficinas falsas en Nueva York. Todo ello hizo sospechar a Gotham de que algo se escondía detrás de esta compañía de telecomunicaciones.

gowex jefe

Lo bueno es que este escándalo nos permite mostrar de forma bastante ilustrativa la diez normas básicas que cualquier directivo o empresa debe seguir en redes sociales si no quiere verse sometido a un juicio público como el que están viviendo Jenaro García y Gowex.

  1. No mentir: Nunca, jamás, bajo ningún concepto debe mentirse en redes sociales. La expresión “se pilla antes a un mentiroso que a un cojo” cobra especial sentido cuando hay millones de ojos escudriñando detrás de la pantalla de un ordenador.
  2.  No ocultar información: No debemos guardarnos secretos que tarde o temprano puedan ver la luz. Una vez que se ha decidido qué tipo de información queremos exponer públicamente a través de nuestras redes debemos ser consecuentes y seguir la línea que nosotros mismos hemos marcado.
  3. Cuidado con la inmediatez: A veces es mejor pensar las cosas dos veces antes de publicar algo en Twitter que lamentarnos durante días por un tuit en el que metamos la pata
  4. Tener en cuenta el contexto: Publicar tu pasión por el running cuando tu empresa está suspendida en Bolsa y con un escándalo financiero a punto de explotar no suele ser la mejor idea. Cualquier portavoz o empresa debe saber obrar según el momento en que se encuentra y aplicar algo de inteligencia emocional a sus publicaciones en redes sociales.
  5. Imágenes traicioneras: Debemos hacer caso a eso de “una imagen vale más que mil palabras” y asegurarnos que las fotografías que colgamos no nos vayan a traicionar a largo plazo.
  6. Pensar en el futuro: Las redes sociales viven de la fugacidad de la información pero todo lo que escribamos en ella quedará guardado para siempre, incluso aunque lo borremos es posible que alguien ya lo haya capturado y  lo pueda usar en nuestra contra en el futuro.
  7. Presumir de lo que carecemos: No hay nada peor que un soberbio. O sí, un soberbio que sustenta todo lo que presume en mentiras. El ejemplo de la oficina falsa de Gowex en Nueva York es, de nuevo, buena justificación de esta norma.
  8. Concordancia al menos con nosotros mismos: No podemos publicar una cifra de negocio en una red y otra distinta en la de al lado, como hacía Jenaro García. Debemos ser conscientes de que toda nuestra actividad debe estar unificada y tener un sentido lógico, alineado además con la posición estratégica de la compañía.

Este caso recuerda, salvando las distancias, a la crisis que vivió Coca-Cola cuando anunció el despido masivo de empleados en España, posteriormente declarado ilegal, y que ya analizamos en este otro post. Por el contrario, los directivos de Gowex podrían fijarse en otras crisis de reputación bien resueltas, como la que afectó a todas las eléctricas a principios de este año. El gobierno les acusó de inflar el precio de la energía y las reacciones de ciudadanos cabreados con Endesa, Iberdrola y Gas Natural Fenosa no tardaron en aparecer. ¿Qué hicieron estas empresas? Promover una transparencia total, explicar con detalle en redes sociales la composición del precio de la luz e incluso publicar anuncios en prensa con sencillas imágenes para contradecir al Ejecutivo.

Gowex tiene, eso sí, una nueva oportunidad para usar las redes sociales a su favor y tratar de dejar en el olvido esta pesadilla llegada de la lejana ciudad de Gotham…