Indie PR + digital | Marketing en películas de terror, ¿más aterrador que la propia película?
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Marketing en películas de terror, ¿más aterrador que la propia película?

Marketing en películas de terror, ¿más aterrador que la propia película?

Si echamos un vistazo a lo que han recaudado las 10 películas de terror más taquilleras de la historia y las comparamos con el presupuesto de las mismas, se puede observar que la diferencia entre ambas cifras es abismal.

El ejemplo más famoso es el del film El proyecto de la Bruja de Blair Películas de terror, Sherlock Holmes(Daniel Myrick y Eduardo Sánchez, 2000) que, con apenas 22 mil dólares de financiación, consiguió recaudar 248 millones en todo el mundo.
Se puede llegar así a la conclusión de que el género del terror es uno de los más rentables de la industria del cine. Ahora bien, ¿lo recaudado representa la calidad de la película? Y, si no es así, ¿por qué siguen acudiendo cantidades ingentes de personas a las salas de cine?

Para responder a estas preguntas es necesario fijarse en la crítica del público y las cifras de presupuesto y recaudación. Para analizar qué películas de terror son mejores que otras, vamos a basarnos en la opinión de los expertos con dos ejemplos modernos y conocidos por la gran mayoría:

Paranormal Activity (Oren Peli, 2009)

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El film arranca con una premisa de lo más sencilla: Una pareja decide grabar los sucesos extraños que ocurren en su casa. Esta película, con un capital de 15 mil dólares, recaudó 13 mil veces esta cantidad rozando los 200 millones en la taquilla mundial. Si echamos un vistazo a webs especializadas en clasificación de películas como: IMDB, Filmaffinity y Rotten Tomatoes, entre otras.  Paranormal Activity apenas pasa del notable consiguiendo un aprobado justo.

Es cierto que películas con mala aceptación han recaudado mucho dinero, véase la saga Transformers, pero nunca de manera tan rentable. Tras comprar los derechos de la película, Paramount decidió que el marketing lo ‘crearían’ los propios espectadores: Por primera vez se instalaron cámaras ocultas en las salas de cine donde se proyectaba, grabando las reacciones de la gente más asustadiza. También se optó por no utilizar ni un solo anuncio o cartel, se estrenó en salas contadas y solo en sesiones nocturnas. De esta forma, el público e Internet se encargaron de publicitarla. No fue suficiente nada más. El morbo hizo el resto.

Nunca apagues la luz (David F. Sandberg, 2016)

(No apto para asustadizos)

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Pasamos a un caso reciente y polémico que generó gran debate en la red pero que, además, sirve como ejemplo de cómo hacer un buen tráiler de una película de terror. Toñi Ruiz González estaba viendo la televisión con su hija cuando apareció el anuncio de Nunca apagues la luz que traumatizó a la pequeña.Así lo comentaba ella en su Facebook:

post facebook Nunca apagues la luz

La sinopsis es también bastante sencilla: Una chica es perseguida desde pequeña por una criatura que sólo aparece en la oscuridad. Ahora que ella ha crecido, su perseguidora cambia de objetivo: su hermano pequeño.

No podemos negar que es un tráiler terrorífico. Algo tan universal como el miedo a la oscuridad rara vez se había llevado a la gran pantalla de una manera tan gráfica y aterradora. Las expectativas eran altas para los amantes del terror, no sólo por cómo lo habían anunciado, sino porque la película se basaba en un corto de apenas 3 minutos que había tenido gran acogida en Internet por la tensión narrativa de la pieza:

Si todo te da miedo, no le des al play. Una compañera lo hizo y se traumatizó.

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Pues bien, ni crítica ni público quedaron muy satisfechos con el largometraje. Las calificaciones no suspendían al film pero tampoco la destacaban como una película notable dentro del género quedándose en una más del montón.

Quim Casas del diario El Periódico, escribió:

Lo que está muy bien para tres minutos no lo está tanto para 81: la película se estira, no tiene tensión, incluye escenas algo risibles y diluye una idea aterradora”.

En Fotogramas, Fausto Fernández expresó que es:

Una decepción (…) los artífices del corto son incapaces de hacer de él un producto interesante (…) 80 minutos que se hacen interminables”.

Podría seguir con muchos más ejemplos que han conseguido un puesto en el podio de películas más rentables del cine, pero estos dos ejemplos sirven para ilustrar que el marketing mueve masas, aunque posteriormente al “catar” el producto, éste, deje un regusto amargo. En gran parte por las altas expectativas que genera una buena campaña de publicidad que es el objetivo que debe cumplir. Entonces, ¿aprueba el departamento de marketing y suspende el equipo creativo; guionistas, director…? Mi respuesta es que, en la gran mayoría de los casos, suspenden ambas por falta de comunicación.

El plan de marketing debe ser consciente con lo que la película es y lo que quiere contar. La música y el montaje juegan un papel fundamental a la hora de crear el tráiler. Es un reflejo de lo que será la película y, a partir de ahí, el espectador juzgará si se ha sentido engañado. La película puede suspender por diversas razones como el guion, la trama o la historia. Pero, en el marketing está claro por qué suspende: por mentir al espectador.