La revista ¡HOLA!, Mongolia y el “efecto Streisand”

La noticia saltaba ayer por la tarde. Los abogados de  ‘¡HOLA!’ exigen a la publicación satírica ‘Mongolia’ la retirada de los kioscos de su último ejemplar, que parodiaba las portadas de la famosa revista del corazón mostrando a una infanta Cristina encarcelada que invita al lector a conocer “la intimidad de su celda”. Las redes sociales arden con el hashtag #HOLAquierecerrarMongolia mostrando el rechazo de los internautas ante lo que consideran un intento de vulnerar la libertad de expresión. Si bien no es cierto que ‘¡HOLA!’ quiera cerrar el medio al que acusa de plagiar supuestamente su logo, y sus acciones se dirigen únicamente contra su último número publicado, esta medida parece contraproducente a la hora de proteger la imagen pública de la revista “rosa”, si es que ese es el objetivo.

En primer lugar, a las redes sociales no les gusta que los grandes se metan con los pequeños. Frente a los 40.000 ejemplares que ‘Mongolia’ distribuye normalmente a los puntos de venta, ‘¡HOLA!’ tiene una tirada superior al medio millón. En segundo lugar, la retirada de publicaciones siempre tiende a asociarse con la censura, un asunto espinoso en cualquier sociedad democrática. Pero la piedra más grande que la revista ha tirado contra su propio tejado es el llamado “efecto Streisand”, término acuñado en Internet para designar a aquellas situaciones en las que el intento de acallar una determinada forma de expresión acaba por amplificar su difusión a niveles fuera de toda expectativa.

El origen de este concepto está en el año 2003, cuando la cantante Barbra Streisand interpuso una demanda contra el fotógrafo Kenneth Adelman por la publicación de unas fotos de su casa de Malibú, exigiendo la retirada de las instantáneas y una indemnización de 50 millones de dólares. La acción judicial no sólo no prosperó, sino que el revuelo provocado hizo que las imágenes dieran la vuelta al mundo.

Los ejemplos de este efecto son numerosos y conocidos por todos. Aún recordamos el secuestro del número 1.573 de ‘El Jueves’ por mostrar en su portada una caricatura de los príncipes de Asturias manteniendo relaciones sexuales, ordenado por el juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo. El caso se saldó con la imposición de una multa de 3.000 euros a cada uno de los dibujantes, y con una publicidad que los responsables de ‘El Jueves’ jamás hubiesen soñado. La historia vuelve a repetirse con un caso que relaciona a una revista satírica con la Casa Real.

También son famosos otros casos como el de la reclamación interpuesta por el cantante Ramoncín que consiguió que se cerrara el canal de Youtube de, una vez más, ‘El Jueves’; el cierre del Twitter paródico @nanianorajoy; e incluso otros con consecuencias más serias, como el de las caricaturas de Mahoma publicadas por el periódico danés Jyllands-Posten, cuyos autores tuvieron que soportar amenazas de muerte. Incluso se han dado casos de “efecto Streisand” décadas antes de que naciera el término, como los intentos del magnate editorial Randolph Hearst de boicotear la película ‘Ciudadano Kane’, inspirada en su figura, y que acabaron por lograr que el personaje de Charles Foster Kane quedara irremediablemente unido a su persona en el imaginario colectivo.

No sabemos cómo acabará la batalla legal entre ‘¡HOLA!’ y ‘Mongolia’, pero sí sabemos cuáles son sus primeras consecuencias. De momento, la portada que se pretendía retirar ha logrado una difusión infinitamente mayor de la que hubiera logrado en condiciones normales con sus 40.000 copias, y miles de internautas han asociado la palabra “censura” a la imagen de marca de la publicación de sociedad. Cuando se trata de comunicación, uno de los principales vicios a evitar es el de hacer una montaña de un grano de arena.

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Un comentario en “La revista ¡HOLA!, Mongolia y el “efecto Streisand”

  • Es risible que una “publicación” que no merece más que el calificativo de basura y cuyo mayor logro consiste en destruir los bosques (que pena esos millones de árboles talados para imprimir esta bazofia) pueda pensar que lo suyo es periodismo y que debe estar protegido. Por favor, señores editores y periodicuchos del HOLA, despierten a la realidad que lo suyo tiene menos calidad que la hoja parroquial. http://diario-de-un-ateo.blogspot.com

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