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Influencers en Instagram: Instawinners e Instawannabes

Influencers en Instagram: Instawinners e Instawannabes

Los influencers de Instagram han sobrepasado Internet y están inundando todo tipo de medios tradicionales, transformándose en los entrevistados en programas de televisión de alta audiencia y los modelos de las revistas más reconocidas del sector de la moda. Los jóvenes, que nacieron en la transición a la era digital, han inundado las redes con  contenido propio,  abriendo el espectro de los creadores y personajes públicos, transformándose en influencers gracias a redes sociales como Instagram, y las marcas se los están rifando. La nueva relevancia llega desde abajo, desde los miles de seguidores que, a diario, dan me gusta y comentan los looks, comidas, viajes y creaciones de los nuevos líderes de opinión. Sin embargo, mientras crecía su relevancia y las ofertas que les hacían las marcas, también se multiplicaban las aplicaciones para comprar  seguidores y me gustas,  haciéndole  cada vez más difícil a las marcas diferenciar quién es un instawinners (una cuenta que busca compartir y crear comunidad y por eso es reconocido como líder social) y  quien es un instawannabe (aquel que quiere aparentar ser importante mediante el engaño).

Hace años, cuando empezaba a cocerse el gran pastel de las campañas online (que muchas marcas tardaron en probar y ahora devoran salvajemente), se hablaba del prosumidor que comentaba, criticaba y  proponía innovaciones a sus marcas favoritas y, además, creaba contenido propio, compartiendo sus gustos e intereses con amigos reales y virtuales. mobile-social-instagramEn los últimos años, esto ha catapultado al estrellato mediático a los primeros que supieron hacerse su propio espacio, subiendo contenido de manera regular y dirigiéndose a un nicho muy determinado. Así como muchas celebrities que tardaron demasiado tiempo en adaptarse a las redes sociales, los millennials se lanzaron a crear desde cero. Empezaron  en Myspace, luego probaron Fotolog,  pasaron por Tumblr hasta que llegaron a Instagram, el nuevo rey de la influencia y el mejor “ojeador” para las marcas que buscan embajador.

Ahora, después de 6 años de su nacimiento, se ha multiplicado la cantidad de cuentas que influyen a miles de personas cada día con sus posts pero, a la vez, ha crecido la cantidad de personas que compran seguidores y Me Gustas; los wannabes. Existen muchas aplicaciones que lo ofrecen como InstafollowGetfollowers,  aunque hay otras menos obvias como Tagsforlikes que te da la posibilidad de dar likes a cambio de monedas que se canjean por más visibilidad en su app (lo que asegura más me gusta y seguidores en la propia aplicación de Instagram). Llegados a este punto, cualquier marca que quiera encontrar un instagramer que realmente influya en sus fans lo tiene bastante más complicado que antes, cuando el número de seguidores lo decía todo.

A pesar de todo esto, hay varios trucos que cualquier agencia de comunicación o marca puede utilizar para  reconocer un instawinner de un instawannabe. Si una cuenta tiene más de 1000 seguidores pero menos de 100 likes de media en cada publicación, lo más probable es que sea un instawannabe.  Pero si, además, vemos que no tienen comentarios, ya es seguro que estamos tratando con un superwannabe. Es un juego de porcentajes. Cuando se sigue a una cuenta las noticias aparecen en el feed de su seguidor y, por tanto, sería muy difícil que, de tantos miles de seguidores (que han escogido esa cuenta por afinidad de gustos), haya  menos de un 10% de interacción.

Lo mismo se traslada a cuentas que aparentemente tienen 40k o incluso 100k pero solo tienen una media de 300 likes y 20 o 30 comentarios. Esta es una situación incómoda porque se podría tratar de una de esas cuentas que todos siguen pero que a nadie representa, ya que una de las formas de conseguir seguidores y ampliar nuestra red es seguir a otros y comentar para que terceros nos lean. Un ejemplo de cuentas donde se da este fenómeno son los famosos, cuentas que todos saben que van a ser muy visibles y por tanto nos va a permitir que nuestro comentario lo vean miles de seguidores en potencia. A parte de las cuentas de los famosos también hay cuentas que al tener tantos miles de seguidores estos se van multiplicando solos ya que sus usuarios quieren una plataforma donde mostrarse y poner comentarios como Like Back o Followe 4follow. Por tanto,  puede que haya muchos que solo se visualicen en el entorno de like4like y que no influyan realmente en ningún grupo social y por lo que tendría un cero en influencia y deberían vetarse de la búsqueda de embajador.

Muchos creen que, al igual que hay programas y aplicaciones que suman likes en Instagram, hay otros que pueden medir la influencia contando al milímetro el número de seguidores, la cantidad de interacciones, cuál es el nivel de sus usuarios y cuántos repost, comentarios, Me Gustas y tags recibe con programas como Klout. Pero nos olvidamos de que se basan en términos cuantitativos por lo que miden el volumen de interacción pero no la calidad, el arma secreta  que tienen las marcas para poder definir la influencia de una instagramer .

Es decir, el  truco clave para reconocer  la calidad de la interacción y, por ende, el nivel de influencia de una cuenta en Instagram es investigando a los propios seguidores de la cuenta. Así podremos  ver si todos siguen un mismo modo de vida o tienen intereses comunes que den sentido a que todos sigan la misma cuenta. Además de investigar a los seguidores, hay que mirar quién comenta y qué se comenta. Si vemos que una cuenta tiene más de mil seguidores pero la mayor parte de los comentarios son lb (likeback), emoticonos, etc,  es posible que sean wannabes (o Kim Kardashian) porque un buen instagram, que tenga muchos seguidores y una alta interacción, suele crear una comunidad en la que se vería a las mismas cuentas interviniendo recurrentemente, preguntando cosas sobre los posts o simplemente interactuando entre los propios fans.

En resumen, un  instawannabe puede estar rebosante de likes y seguidores pero no crear engagement ni una comunidad con intereses particulares. Pero el caso es que eso es justo lo que define a estas redes sociales , y en definitiva a Internet;  crear y compartir, formar parte de un mismo grupo en el que todos aportan y se motivan (y critican). Los jóvenes han dado la vuelta al pastel, y las marcas deben darse cuenta de que hay que volver a plantearse la inversión en personas influyentes. Después de un momento de euforia con los instagramers y vloggers, en los que los contratos millonarios estaban a la orden del día, en Internet se ha vuelto a los comienzos  y vuelven a triunfar la comunidad y la originalidad sobre la masificación. Huimos de la tele y de Lindshay Lohan con sus miles de fans homogéneos y volvemos a realzar al individuo que se libera en Internet, a los jóvenes (y los mayores que se han atrevido) creadores que realmente van a compartir y a vivir lo que les hace únicos con una comunidad: los verdaderos instawinners. Así vemos cuentas con una influencia arrolladora que pueden tener poco más de 1000 seguidores pero en la que cada uno de ellos reconoce y admira su originalidad y su honestidad y, por tanto, sigue todas sus recomendaciones al pie de la letra intentando emularlos en cualquier aspecto de su vida. Estos son a los que las marcas se deben dirigir, no para “comprarlos”, sino para compartir dentro de su comunidad, aportándose valor mutuamente. Puede que ahora cueste más encontrarlos pero merece la pena. Lo que queda claro es que el influencer de verdad, el instawinner, no tiene un número ni una cara definida, puede ser experto en moda o en montañismo, pero lo que es seguro es que crea una comunidad interactiva e interesante de la que tu marca puede y debe formar parte.