¿Estamos saturados de información?

En los últimos años, el modo en el que recibimos la información diaria ha cambiado sustancialmente. Muchos de nosotros leemos cada mañana el periódico desde nuestro Smartphone o damos nuestra opinión acerca de las últimas noticias a través de las redes sociales o de nuestro blog. Cada uno tiene un punto de vista particular, que da a conocer a todos sus seguidores para que, a su vez, lo comenten y lo muestren a más personas.

Un círculo vicioso de opiniones e informaciones que se extiende a lo largo de la Red y que se pueden tomar como la verdad más absoluta, sin estar siquiera contrastadas con una fuente fiable.  La cantidad de contenidos que nos llega por toda clase de vías resulta excesiva hasta el punto de hacernos sentir saturados y confusos.

¿En cuántas ocasiones has decidido buscar información sobre un tema que te interese y te has visto abrumado por la cantidad de blogs, revistas digitales, publicidad o artículos en tal o cual web que has encontrado? Nos resulta difícil discernir cuáles son las entradas que más nos conviene seleccionar y es probable que todo ello cree inseguridad e insatisfacción en el usuario. Quizá por ello deberíamos plantearnos si toda esa cantidad de información mejora nuestra vida o, por el contrario, llega a un punto en el que nos confunde y terminamos por ser aún más desconocedores del tema.

Para afrontar esta situación, el sentido común resulta el mejor aliado a la hora de realizar una búsqueda lo más eficiente posible. Es importante definir con exactitud qué deseamos encontrar y, una vez que estemos frente toda esa información que internet nos ofrece, empleemos nuestra capacidad analítica para determinar qué contenidos son válidos y cuáles no.

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