¿Es posible la comunicación sin comunicación?

¿Estamos perdiendo nuestras habilidades para relacionarnos? Nadie duda de las infinitas oportunidades que nos brinda la era digital, ni de las ventajas que aportan, por ejemplo, las redes sociales. Y si éstas están además instaladas en smartphones con conexión 24 horas en cualquier lugar, no hay más que añadir. Es impresionante poder contactar en tiempo real con alguien que está a miles de kilómetros, pero ¿qué hay de la comunicación con aquellos que tenemos enfrente? No son pocas las veces que podemos asistir a uno de los mayores espectáculos de la incongruencia humana: varios individuos sentados alrededor de una mesa sin levantar apenas vista y manos de sus respectivos dispositivos móviles.

comunicationSiguiendo las leyes sociológicas que definen al ser humano, las personas necesitan relacionarse para poder sobrevivir, ya que somos seres fundamentalmente sociales y dependemos tanto de la comunidad como de la comunicación para poder desarrollarnos. Tomando esta premisa como referente, el éxito del Social Media estaba asegurado incluso antes de su invención. O eso, al menos, podemos concluir del estudio de IAB, que asegura que el 82% de los internautas entre 18 y 55 años utiliza alguna red social, lo que viene a ser unos 14 millones de usuarios en nuestro país.

Es totalmente respetable y hasta resulta divertido poder cotillear las fotos e, incluso, las conversaciones públicas de nuestros colegas en la Red. Ahora bien, ¿de verdad preferimos enterarnos del último viaje de nuestro amigo Mengano a través de una pantalla cuando podríamos escucharlo directamente de su propia boca? Por supuesto, porque cuando quedemos con él a tomar algo y nos esté contando todos los detalles, nuestra atención estará completamente focalizada en las charlas -generalmente insustanciales- que mantenemos a través de los servicios de mensajería instantánea, como Whatsapp, donde ya tenemos cuenta activa el 87% de los internautas, según los datos de The Cocktail Analysis.

A pesar de que empezamos a considerar al Social Media como uno de los medios de comunicación emergentes, la calidad comunicativa offline se está viendo bastante perjudicada. Para que exista comunicación, debe darse una bidireccionalidad que no se observa últimamente en situaciones como la de tomar un café con alguien. Con escenarios como éste, también la comunicación no verbal parece haber pasado de moda. Ya no nos interesa fijarnos en cómo gesticulamos, ni qué postura presentamos cuando salen ciertos temas de conversación a la palestra. O al menos, eso es lo que damos a entender cuando, en vez de mostrar interés, ya no sólo por lo que nos dicen, sino también por la expresión corporal de quien estamos acompañados, nos dedicamos a revisar una y otra vez el teléfono móvil. Puede que no nos demos cuenta, pero eso también es comunicación no verbal y dice mucho más que cualquiera de los whatsapps que recibimos en ese momento. Significa que no nos interesa en absoluto nada de lo que esa persona pueda hacer o contar, ya sea un compañero de trabajo, amigo, pareja o nuestra propia madre. La comunicación es un arma tan útil como involuntaria, así que, definitivamente, hay que tener cuidado con los mensajes que enviamos.

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