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El ascenso y la caída de la burbuja de la TDT

El ascenso y la caída de la burbuja de la TDT

El próximo seis de mayo, nueve canales de televisión realizarán un fundido a negro… para siempre. Y es que, esa es la fecha límite para que los operadores televisivos acaten una sentencia del Tribunal Supremo (cuya ejecución fue aprobada por el Consejo de Ministros el 22 de marzo) que les obliga a devolver las frecuencias que les fueron adjudicadas de forma irregular en su momento, sin que mediara concurso público alguno.

Así, Atresmedia tendrá que echar el cierre a tres de sus canales, mientras que Mediaset, Veo TV (Unidad Editorial) y Net TV (Vocento) verán como dos de sus respectivas televisiones emitirán una preciosa carta de ajuste de forma continua.

¿Qué significa el cierre de estos nueve canales?
Dejando a un margen si prima más la libertad de información o la legalidad en la adjudicación de unas frecuencias, el cierre de estos multiplex (los grupos de frecuencias que tienen asignados cada concesionario) traerá aparejadas importantes consecuencias para todos los actores implicados:

• Espectadores: A partir de ahora tendrán menos capacidad de elección cuando enciendan sus televisores, si bien es posible que mejore algo la calidad de los programas que se sigan emitiendo ya que se eliminarán los contenidos más repetitivos y de baja calidad.

• Atresmedia y Mediaset: Para ambos, esta decisión les afecta duramente a efectos prácticos y de gestión de sus parrillas, pero no especialmente a nivel económico. De hecho, la tarta publicitaria que se llevaban sus canales minoritarios apenas suponía el 10% del total, como indican ambos grupos en sus dossieres de publicidad. Es decir, seguirán ingresando más o menos lo mismo por sus marcas más populares (Antena 3, laSexta, Telecinco y Cuatro) y, aún mejor, ganarán algún pellizco proveniente de la escasa publicidad con que contaban Net TV y Veo TV al mismo tiempo que se ahorran el millón de euros que les cuesta mantener en antena (sólo en aspectos técnicos) cada canal en la TDT.

• Net TV y Veo TV: Son las dos grandes afectadas, ya que son las que menos frecuencias tenían, su margen de negociación con los anunciantes era limitado y su rentabilidad inexistente. En ese sentido, ambos grupos se quedarán sólo con dos licencias, por lo que aún verán más dificultado su acceso a los grandes formatos, como consecuencia de ello, a las grandes audiencias y, por ende, a la publicidad.

• Productoras: Aquí es donde más se va a notar el cierre de estas nueve televisiones, especialmente entre las pequeñas productoras que llevaban a cabo programas ‘low cost’ para los canales nativos de TDT. Ahora se quedan sin compradores y se verán abocadas a buscar una oportunidad en las emisoras de primer nivel o a declararse en bancarrota.

¿Qué marcas concretas se verán afectadas?
Según apunta toda la rumología, Vasile podría prescindir de Nueve y La Siete, dos canales sin apenas audiencia y que se pueden fusionar fácilmente con otros del mismo grupo (Divinity y Energy). En el caso de Atresmedia, son Nitro, Xplora y laSexta 3 los que más papeletas tienen de desaparecer, apenas unos años después de haber visto la luz. También echarán el cierre Marca TV –actualmente teletienda- y 13 TV, ambas de Veo TV, junto a la exMTV y Paramount Channel por parte de Net TV.

TDT: la historia de un fracaso
Resulta extraordinariamente curiosa este ascenso y caída de la burbuja de la TDT. Una nueva tecnología que, además de una mayor calidad de imagen, trajo consigo el nacimiento de decenas de nuevos canales de televisión, con la promesa de una diversidad informativa y una riqueza de contenidos nunca antes vista.

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Pero como suele ocurrir, de las palabras a los hechos hay un gran trecho. Todas estas promesas quedaron relegadas a simple papel mojado en cuanto las grandes operadoras se dieron cuenta de que no podían rentabilizar semejante cantidad de frecuencias. Así, los ansiados programas de calidad se vieron sustituidos por reposiciones y telenovelas, la diversidad informativa se quedó en una maraña de tertulias políticas cada cual más sensacionalista y la publicidad comenzó a facturarse en bloque, cortando programas a la mitad, como la última bala para tratar de sacar valor a la TDT.

Si a esto le unimos que el lanzamiento de Cuatro y laSexta hace ya nueve años no ha servido tampoco para aportar algo de heterogeneidad a la parrilla (ambas acabaron siendo compradas por los antiguos duopolistas del sector, Gestevisión Telecinco y Antena 3), ¿para qué ha servido la TDT? ¿En qué ha cambiado el espectro televisivo de 2014 con respecto al de 1990 o 2005? Una respuesta sencilla sería: “para nada”.