¿Cómo dejas a tu novia subir esa foto?

Viajes a los países más recónditos y playas paradisiacas inundaron, un verano más que ya se acaba, los time line de nuestras redes sociales. Como es propio en esta época, las fotografías de jóvenes en bikini o chicas haciendo topless  han formado parte de los contenidos que hemos consumido en alguna soporífera tarde de verano.

Por lo general, y para evitar que la red social en cuestión censure el contenido (como si enseñar un pezón femenino fuese un arma de destrucción masiva), las imágenes en las que una mujer insinúa su cuerpo se toman desde una perspectiva en la que se entienda lo que se quiere enseñar pero en la que no se pueda apreciar nada: la máxima de insinuar y no enseñar. De este modo nadie se puede sentir ofendido por ver el pecho de quien no quiere ni que el usuario se sienta sobreexpuesto al subir la fotografía a las redes sociales.

Hasta aquí, aparentemente no hay nada malo: ves la fotografía y si te gusta, le regalas un corazón. Si no, a por más contenido. La voz de alarma la dan las notificaciones de la persona que sube la foto. El primer comentario: “fiuu fiuu, ¿qué pensará tu novio de esta fotografía?”

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Lo lee y decide no darle más importancia de la que tiene: “un tonto con redes sociales”, piensa. Pero la referencia a las parejas no es puntual sino que están en muchos comentarios de fotografías de mujeres en redes sociales.  Pero, si seguimos leyendo las reacciones que ha provocado la fotografía, descubrimos que no es la única alusión que se hace a la pareja de la protagonista de la imagen.

A esto se le suman mensajes privados que se abren para hablar sobre la foto en cuestión. Todos tienen algo que comentar: “¿por qué lo ha hecho?” “Está provocando”, “solo quiere llamar la atención”, para pasar más adelante a palabras que poco tienen que ver con cumplidos.

En pleno siglo XXI, ¿en qué cabeza cabe que una mujer le tenga que pedir permiso a nadie sobre la fotografía que sube o que deja de subir en redes sociales? Si somos libres para hacernos una determinada fotografía y no ofendemos a nadie con la misma, ¿no lo deberíamos ser también para subirla?

En teoría, no hay ningún problema si una mujer sube una fotografía en la que se vea su anatomía pero, a la hora de la verdad, además de aguantar comentarios sobre la opinión de su pareja, como si estuviese por encima de ella, también tienen que soportar mensajes privados con propuestas indecentes.

Pero, ahora bien, si el protagonista de la instantánea es un hombre que celebra la cantidad de seguidores que ha conseguido y por ello se hace una fotografía desnudo, la historia cambia. ¿Él no tiene que pedirle permiso a su novia o mujer, hermana o madre para subir la fotografía porque es un hombre o porque es un personaje público?

Un ejemplo es el de Paco León. El famoso actor y director premió a sus seguidores de Instagram con una foto suya desnudo –en la que no se le veía absolutamente nada – cuando consiguió 500.000 followers. Aunque no es la única fotografía en la que el actor aparece desnudo pues ya lo hizo en 2013 cuando alcanzó el millón de fans en Twitter.

¿Por qué si un hombre sube una fotografía desnudo para, además, celebrar que ha llegado al top en el número de seguidores nadie le dice nada ni tiene que aguantar comentarios de chicas (o chicos, da igual) preguntándole lo que le parecerá a su pareja, madre o hermana?

Si se trata de un personaje público que decide utilizar esa imagen para agradecer el apoyo de la gente que está detrás de la aplicación, nadie se plantea que esté bien o que esté mal, simplemente lo veo como lo que es: una foto de un desnudo. No sexualiza lo que ve porque se entiende que no hay ningún interés sexual detrás ni por parte del autor ni por parte de quien lo está visionando.

Señores y señoras, que también a nosotras nos gusta mucho criticarnos entre nosotras, todas tenemos más o menos pecho, más o menos cadera, más o menos tripa pero somos bellas, independientes y libres para decidir si subimos una fotografía en la que se nos vea A o B y todo el mundo que vea esa fotografía es libre de hacer el comentario que quiera. Eso sí, sin inmiscuirse en cómo le habrá sentado a la pareja o familiares de la protagonista porque no tienen ni más voto ni más voz que quien sale en la instantánea. De hecho no tiene ni voz ni voto porque quien se expone, quien decide hacer esa fotografía es ella y nadie puede decirle lo que tienes o no tienes derecho a hacer. Y la libertad de expresión es un derecho constitucional que tenemos todos los ciudadanos en este país independientemente del género de las persona.

Las redes sociales son una plataforma en la que todos los usuarios que deciden formar parte de ellas se muestran desde diferentes perspectivas y son conscientes de que están expuestos a la crítica al igual que a los comentarios positivos. Pero se nos olvida que aunque todas las opiniones son libres y válidas, el respeto tiene que ser la base para crear comunidades y poder desarrollar una comunicación que siempre sume.

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