Cómo explicar qué es un consultor de comunicación con una tienda de ropa

Felipe tiene 45 años, mide 1,70 cm y pesa 167 kilogramos. Tiene un grave problema de sobrepeso. El verano se acerca y tiene que comprarse ropa. Este verano va a pasar las vacaciones en las Islas Canarias y, después de revisar el armario, se da cuenta de que lo que necesita en concreto es un bañador.

Coge el autobús y se dirige a un centro comercial. Después de mirar los escaparates de varias tiendas, se decide a entrar en una de ellas.

-Buenas tardes.

-Buenas tardes, ¿qué desea?

-Este verano voy a visitar a mi hijo a las Islas Canarias y me va a presentar a su mujer. El caso es que no tengo bañador y quiero disfrutar con ellos de la playa.

-Perfecto.

-Así que, ¿sabe cuál es el bañador negro del escaparate del fondo, el que se encuentra al lado del maniquí con la raqueta de tenis?

-Sí, lo tengo localizado.

-Pues quiero el tanga rosa que está justo a su derecha.

La dependienta mira sorprendida. Pero, sin rebatir absolutamente nada, a sabiendas de su problema de sobrepeso, coge el tanga y se lo vende.

Esto, llevado al mundo de la comunicación, no es más que lo que Enrique Pascual González-Babé, CEO de Indie, denomina como “Sibuanismo” (Sí, buana).

Cuando el cliente se pone en contacto con nosotros, él tiene, normalmente, una serie de ideas sobre acciones concretas que considera que van a funcionar en la empresa. En la mayoría de los casos, esas ideas o acciones no coinciden con lo que realmente se necesita, con lo que realmente va a funcionar. Hay ejecutivos que se limitan justo a eso, a ejecutar lo que pide el cliente. Hay otros que aplican inteligencia a los procesos, que tratan de convencer al cliente de lo que es mejor. Y lo que es bueno para el cliente también lo es para la propia Agencia de Comunicación, que obtendrá unos mejores resultados con los que justificar el contrato.

En resumidas cuentas, Felipe ha salido de la tienda con un tanga cuando lo que realmente hubiera necesitado es otra cosa si lo que quiere es causar una buena primera impresión a la mujer de su hijo. Y la dependienta no ha sido capaz de asesorarle, de darle realmente lo que necesita.

Seguramente hayan oído la frase “¿Quién te ha engañado para venderte eso”? Pues es la que seguramente  va a escuchar Felipe en boca de su hijo.

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