Bulos, rumores y chismes

No sé si tendrá algo que ver con la estacionalidad o con el tedio que suele producirse en los meses de verano, pero los bulos, rumores y chismes son muy propios del estío. De pronto, un día te levantas y antes de comprar el periódico un amigo se te adelanta con una noticia realmente preocupante: “han visto a una pantera – otros dicen que a un puma – en la Sierra Norte de Guadalajara, muy cerca de Paredes de Sigüenza. Un vecino le ha hecho fotos y han llamado a la Guardia Civil para que haga una batida a ver si lo encuentran”.

Ojo, que no es ninguna broma. Un helicóptero sobrevuela los campos recién segados de la vega, aunque no ve nada extraño. La persona que dice que ha visto al animal y que incluso lo ha dejado inmortalizado en una foto; foto que muestra orgulloso mientras es entrevistado en una televisión local, insiste en que él ha visto muchos gatos en su vida y que aquel animal de cuatro patas es demasiado grande para ser un gato.

La historia de “la pantera” no parece muy creíble, pero el miedo guarda la viña y las familias que están veraneando en el pueblo prohíben salir al campo a sus hijos, no vaya a ser que el “extraño” visitante les ataque. Así, con este suceso sin confirmar  – o mejor dicho, con este extraño avistamiento que corre de boca en  boca –, se construye la antesala de la noticia. Y, unos días después, esa información, bastante distorsionada por cierto, acaba protagonizando las tertulias y sobremesas de los habitantes de la comarca.

Si los rumores, según el diccionario de la RAE, son “voces que corren entre el público”, y los bulos “noticias falsas propagadas con algún fin”, convendrán conmigo en que la pantera supuestamente avistada en los campos del norte de Guadalajara nunca debería de haber ocupado espacios destacados de televisiones, periódicos y radios locales. Pero los ocupó y se convirtió en la noticia más comentada entre la opinión pública durante aquellos días.

Les he contado esta historia del mundo rural, que ya nadie  se ha molestado en desmentir, como podía haberles contado otras muchas que ocurren en las ciudades, aunque sus protagonistas suelen ser otro tipo de “animales”. Lo más próximo que recuerdo es el supuesto idilio de la presentadora y modelo Paula Vázquez y el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias. Aquí si se produjo el desmentido por una de las partes, pero el rumor siguió agrandándose y la presunta pareja fue objeto de críticas y bromas en las redes sociales.

Aunque hayan pasado ya muchos años – creo que fue en enero de 1990 –, corrió el bulo de que la actriz y Miss Universo, Amparo Muñoz, estaba ingresada en el Hospital Clínico de Madrid, luchando contra los anticuerpos del Sida.

Clinico Madrid

Lo había publicado un periódico madrileño. En aquella ocasión me tocó a mí indagar y hacer las correspondientes pesquisas para el semanario en el que entonces trabajaba, recorrí el Hospital de arriba abajo, visité la planta de los enfermos de Sida hasta comprobar que la actriz no estaba ingresada en ese  centro hospitalario.

Años después la víctima de un bulo parecido sería Miguel Bosé y unos años antes Camilo Sexto. En este país de cotillas este tipo de maldades se extienden como la pólvora. Y nadie parece tener en cuenta el daño que se ocasiona a las víctimas, casi siempre personajes populares y muy conocidos.

Bueno, menos Amparo Muñoz que le vendió por unos cuantos millones al “Hola”, después del escándalo de su supuesta enfermedad, la exclusiva de que estaba en perfecto estado de salud. Y de revista.

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