Indie PR + digital | Anna Allen, una marca personal inventada en Internet
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Anna Allen, una marca personal inventada en Internet

Anna Allen, una marca personal inventada en Internet

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¿Quién es Anna Allen? Nadie habría sabido responder esta pregunta hace una semana. Como mucho, algunos podrían recordar el nombre de Marta Altamira, el amor de juventud de Toni Alcántara en ‘Cuéntame cómo pasó’. Pero hoy el nombre de esta actriz está en boca de todos tras descubrirse que su carrera en los últimos años ha sido forjada a base de Photoshop y redes sociales.

Esta nueva “celebridad” de Twitter está en boca (y teclado) de todos desde que El Mundo descubriera que falsificó y tuiteó una invitación a la gala de los Oscar, retocando con Photoshop la imagen que publicó la actriz Lupita Nyong’o. Allen esperaba así generar repercusión alrededor de su propia figura como una de las pocas españolas invitadas al evento más importante del cine mundial, pero sus pobres dotes de retoque fotográfico acabaron por delatar un engaño que la actriz llevaba sosteniendo durante años. Su perfil en IMDB incluía apariciones en series de éxito mundial como ‘The Big Bang Theory’ o películas como ‘The normal heart’, apariciones que, por supuesto, nunca sucedieron. ¿Se quedaron las escenas en la sala de montaje? No, sencillamente, ella editó su propio perfil y “pegó” su cara sobre fotos de otras actrices que sí habían estado en esos rodajes, como Summer Glau o Melissa George.

Se podría decir que este caso es similar al del pequeño Nicolás, aunque el joven del barrio de Prosperidad no tuvo necesidad de pasar ninguna imagen por Photoshop, ya que sí tuvo acceso real a contactos de alto nivel a los que Anna Allen no hubiera podido ni acercarse. Lo que ambos tienen en común es que ambos han construido su marca personal en base a fotografías que dieran una pátina de credibilidad a su posicionamiento. En el caso de Nicolás, colaborador del CNI y la Casa Real; en el de Anna Allen, actriz de éxito en Hollywood. Aunque con muy desiguales resultados, pues la gerundense nunca logró que su falso currículum funcionara como trampolín a la fama.

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Anna ha tratado, sin mucho éxito, de crear una marca personal a través de las redes sociales, pero se ha olvidado de que en Internet es más fácil pillar a un mentiroso que a un cojo. Queda por saber si será capaz de reconstruir su carrera tras esta polémica, o si tirará por el camino fácil: el de los programas de cotilleo a los que parece condenada. No parece el destino más halagüeño para una persona que buscaba hacerse respetar en el mundo de la interpretación. Nuestra recomendación es que siempre te ciñas a la norma número 1 de la marca personal: nunca mientas sobre tu persona. Anna lo ha aprendido de la forma más difícil.